Temas de actualidadJean Todt Presidente de FIA
El primero se refiere a la elección de Jean Todt como Presidente de la FIA. Todt ha sido apoyado por el saliente Mosley, que resultó un cáncer quizás peor que el anterior Balestre. Y a mi entender esta es la única pega de Todt, que le puede impulsar a dar carácter continuísta a las barbaridades de Mosley.
Ari Vatanen era savia fresca, sin vicios, aunque con menor experiencia. Los conozco personalmente a los dos, aunque no con trato de amistad, y yo habría votado a Vatanen.
Esperemos que Jean Todt, no se olvide fácilmente de su época joven, cuando secundó a François Piot con su Escort, o a Guy Frequelin en la época de Talbot, y haga un esfuerzo por recobrar aquel espíritu de los años setenta y ochenta, cuando los rallys del Mundial eran algo fascinante, y que Balestre se encargó de estropear. Su reciente experiencia en la Fórmula 1 con Ferrari, le da una capacidad sobrada para conocerlos entresijios de la actual reglamentación, y es de esperar que pueda convencer a toda la "tropa" que le acompaña para suprimir algunas de las barbaridades que nunca se habían dado en la Fórmula reina y acercar posturas con la FOTA.
Al menos, en esta ocasión, dos personas con curriculum demostrado, han sido lo candidatos a la FIA, porque ya medirán ustedes quién eran Balestre y Mosley antes de haber ostentado el cargo.
Pere Navarro hace caja
El segundo tema se refiere al inefable Premio Nobel de Tráfico, don Pere Navarro. Ahora quizás inconforme con la recaudación de los radares que no cesa de instalar, y con la única intención de recaudar, se ha sacado de la manga una sanción que puede caerle a cualquiera que tenga la desgracia de salirse de la carretera. Da igual que haya sido por una mancha de aceite o de gasoil, o por tratar de evitar un accidente, la sanción son 150 euro si aparece en escena la DGT.
Este comisario político, director de la DGT, ha ejercido en todo su mandato con la divina misión de velar por nuestra seguridad –eso dice él–, mientras con la otra mano nos desvalija la cartera –eso digo yo–.
La poca vergüenza de estos personajes, nos sitúa en escenarios absolutamente marcianos, con una indefensión total de nuestros intereses, porque ¿qué razones pueden esgrimirse para dar como buena una sanción, por un asunto que en el 99,99% de los casos resulta absolutamente impropia por su intencionalidad. Otra cosa sería que el causante de un accidente pague los gastos de las roturas que pueda provocar, (que ya me imagino que lo hace el seguro), pero tener que pagar encima de salirse de la carretera, es como ser puta y poner la cama.





