¿Prohibirán fumar en el coche?Siguiente cruzada de Trinidad
Nuestra Ministra de la Salud, Trinidad, esa que después de 40 años todavía no sabe hablar el castellano, jodiendo el idioma con su "cés" convertidas en "eses" (suvensión, nesesidad, almasén, etc), va a ganar su primera cruzada contra los viciosos que fumamos, en cuanto el BOE publique la ley que prohibe fumar en lugares públicos de cualquier índole. Bien está que no se pueda fumar en un hospital, en un autobús o en cualquier lugar donde no se puedan separar las dos formas de vida (fumadores y no fumadores), el problema es cuando habiendo posibilidad de que ambos colectivos puedan satisfacer su deseo, aparezca un salvador de la especie que lo prohiba.
¿Cuál es el problema, si yo soy restaurador por ejemplo, a que mi restaurante tenga un espacio cerrado para mi clientela fumadora? ¿Cual?
¿Quién es usted señora ministra para interferir en mi vida privada, y decirme lo que tengo que hacer con ella? ¿De qué árbol de la libertad se ha caído usted, señora?
El problema ya sé que no es usted, sino el atorrante de su jefe, que se ha erigido en líder de cambios sociales a su gusto, diseñando cómo ha de ser la sociedad, cómo debe comportase, e incluso sus gustos, vicios y maneras. Eso lisa y llanamente es la definición perfecta de un dictador, con el agravante de querer no parecerlo poniendo carita de bueno.
Bajo ningún concepto quiero que ni una sóla persona tenga que aguantar mi vicio y mi humo, pero sí exijo respeto e igualdad con los demás ciudadanos. Si a mi me gusta y disfruto fumando un cigarro después de comer en un restaurante, en todo caso tendré que elegir alguno que disponga de zona reservada para eso, sin que podamos molestar a los demás. Entonces, ¿a cuento de qué viene extender la prohibición a la totalidad, sin respetar a propietarios y clientes?
Ya veo venir la segunda fase de de su cruzada, que será prohibir también fumar en los coches. Algún globo sonda ya han lanzado, aunque ustedes las respuestas se las pasan por el arco del triunfo, y de alguna manera, el sector ya intenta colaborar con el ideario fascista de prohibir, no instalando ceniceros ni mecheros en algunos modelos recientes, para alinearse con la bochornosa corriente de lo políticamente correcto, que yo definiría como "la dictadura de lo políticamente correcto".
A pesar de toda esta basura de comportamiento desde el poder, resulta todavía mucho más grave y preocupante que todo obedezca a un ideario pueril e hipócrita de un iluminado que por presidir, no valdría ni para hacerlo con su comunidad de vecinos.
Adelante señora Jiménez, siga usted es su línea de libertades. ¿Acabará eligiendo también el color del papel higiénico con el que nos limpiamos el culo? ¿Qué deberemos desayunar? ¿Habrá algo que ustedes no toquen ni manipulen a su antojo?
Me produce urticaria cuando alguno de ustedes habla de dictaduras con desprecio, porque no saben mirarse al espejo.





