Fórmula 1La fórmula del desastre
No hacía falta haber visto el despropósito de carrera de Corea para poder titular esta artículo. El plumero ya se lo habíamos visto de frente y de perfil a Mr. Ecclestone, pero la codicia es uno de los peores defectos del hombre. No se hasta qué punto vamos a empezar a desconfiar también del recién llegado Jean Todt, que sustituyó, gracias a Dios, a Max Mosley, pero la carrera de Corea, a pesar de haber resultado excepcional para los intereses de Fernando Alonso, no debió haberse celebrado.
Bien es cierto que ya hace mucho tiempo que la caprichosa FIA ha institucionalizado el Safety Car como el vehículo más importante de cualquier Gran Premio, pero lo del domingo en Corea, fue sencillamente demencial, con media hora de carrera corriendo los monoplazas, mejor dicho, arrastrándose tras él.
Se echan de menos las carreras de los años sesenta y setenta, no había Safety Car ni gente agitando banderas como posesos cuando todo el problema en la pista está fuera de ella y a 200 metros de distancia. ¿Qué guardarán para cuando un coche está en medio del asfalto? ¿Han perdido el sentido de bandera amarilla fija y de bandera amarilla agitada que había antes?
Las nuevas normas de seguridad para los monoplazas me parecen muy bien, gracias a ello se han salvado muchas vidas, en eso la mejoría es de aplauso, pero todo lo introducido en la pista es de una exageración portentosa, y el Safety Car es la estrella.
La FIA se cargó los rallys del Mundial, convirtiéndolo en una especie de paseo para señoritas del pan pringao: tramos cortos, prohibida la noche, etc. Ahora la Fórmula 1lleva el mismo camino, pues únicamente está pensada parque se constituya en un circo televisado. La norma de los puntos nunca se debió haber tocado para ser respetuosos con un campeonato que data de 1950, y que ahora modifica la estadística de puntuaciones respecto a los antiguos pilotos ya fallecidos. Era: 9,6,4,3,2,1, y así debería seguir siendo, pero claro, la FIA quiere que haya más emoción televisada, porque en la publicidad y los contratos de televisión está toda la pomada. El deporte es lo de menos y la tradición también. Y lo mismo ocurre con el Safety Car, que únicamente debería aparecer en casos excepcionales. Con los medios electrónicos que hay hoy en día, se puede parar una carrera, y hacer salir a los coches desde boxes uno a uno con las diferencias de tiempos que acumulaban hasta ese momento mediante un semáforo, mientras se arregla el problema que hubiese surgido en la pista. Lo del Safety Car es deportivamente injusto, y puede que también se preste a maniobras planificadas para favorecerse entre pilotos de un mismo equipo como ya ha ocurrido.
La FIA se trasladó de París a Suiza para que nadie en la CE tuviese la mínima intención de tratar de ingerir en sus manipulaciones, pero sería importante que la CE estudiase este asunto para colocar un Tribunal por encima de ellos que pueda supervisar sus caprichos y atender las reclamaciones de escuderías y pilotos. Y todo porque las marcas implicadas no tienen lo que hay que tener para formar otra Federación y dejar a estos vividores en la cuneta.






