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Pazo de Andeade
Las luces de la ciudad, ya encendidas a pesar de que todavía no se ha desvanecido la tarde, nos hacen sentir de nuevo en casa, de vuelta al hogar. A medida que nos acercamos una suave y agradable pereza, un leve cansancio, consecuencia del vivido fin de semana, nos hace sentir la sensación de haber recibido un regalo, un regalo del que ya no vamos a desprendernos en mucho tiempo. El fin de semana, que se desvanece a medida que desandamos el camino, ha sido complaciente y generoso con nosotros, nos ha ofrecido el mejor regalo que a estas alturas del año podríamos recibir: El otoño.



Si dejásemos volar nuestra imaginación, si por un momento fuésemos capaces de trascender de nuestro entorno habitual y pudiésemos elegir el lugar del planeta en el que vivir el otoño en su máximo esplendor, probablemente nos trasladaríamos, mentalmente por supuesto, a un lejano y pintoresco país lleno de bosques donde la luz del atardecer es permanente y se respira un aire húmedo y con olor a leña.
En este maravilloso país de catalogo de vacaciones, al que nos ha llevado nuestra imaginación sin mucho esfuerzo, podremos ver, oler e incluso tocar el otoño. Pero una vez mas la vida nos traza el camino, y si lo que queremos es sentir de verdad la sobrecogedora, y a la vez serena, sensación que el otoño nos produce no debemos permitir que los árboles no nos dejen ver el bosque, ya que de árboles y bosques se trata, pues el otoño, como, la vida se abre camino para llegar a nosotros.
Un poco el azar y las buenas recomendaciones, sobre todo estas últimas, nos permitirán descubrir un entorno que de no existir la alternativa del turismo rural difícilmente accederíamos a él. Situado en el Lugar de Casa Grande, Santiago de Andeade, en el Concello de Touro, – pleno corazón rural y geográfico de Galicia– se encuentra El Pazo de Andeade, hospedería y restaurante, destinado a turismo rural en su más alta categoría.
Una vez que la carretera nacional quinientos cuarenta y siete, que desde Santiago nos acerca a nuestro destino, queda atrás, nuestro recorrido resulta mas evocador y placentero, la arboleda que nos acompaña a ambos lados de la carretera le da a nuestro paseo un regusto antiguo y apacible. Nada parece ocultar la estación en que nos encontramos, el sol, que modestamente se asoma, todo lo cambia con sus apariciones, la gama del ocre al amarillo parece iluminarse y produce destellos a nuestro paso.
Trascurrido algunos kilómetros desde nuestro desvío, el Pazo de Andeade se encuentra ya ante nosotros, perfectamente identificable por sus altos muros que le aíslan y amparan del exterior. Al otro lado, el tiempo parece haberse detenido, todo parece formar parte de un gran decorado, iluminado ahora por una luz que se vuelve tenue, como tamizada por las nubes que se asoman a observar. Todo parece inalterable, nada parece haber ocurrido aquí desde sabe cuando, solo varios automóviles aparcados a ambos lados del paseo, que conduce al edificio principal, rompen el encanto.
Tras recorrer, bajo los plátanos de sombra, el camino hasta la entrada principal, Elena Vázquez nos da la bienvenida al Pazo que habrá de acogernos durante este fin de semana.
Las ocho habitaciones dobles que el pazo ofrece, situadas a lo largo del paseo central, aunque de restauración reciente no desentonan con el resto de las construcciones, conservando la austeridad que en su momento debieran de ofrecer, dado su uso, probablemente caballerizas. Su interior de aire rústico combina la piedra y la madera en los techos consiguiendo un ambiente confortable aunque sin excesos.
En las zonas comunes, ya en el interior del edificio principal, salón de estar con televisión y juegos de mesa, dos amplios comedores donde podremos disfrutar de la cocina de la tierra elaborada por la madre de Elena, ofreciéndonos menú turístico y una completa carta. El pazo, construído a principios del siglo XVIII, tiene anexo la capilla cuya advocación a Nuestra Sra. de las Angustias y San Pedro de Alcántara cuenta con un hermoso retablo de estilo barroco compostelano. Bordeada por el río Beira Vella, 120.000 m2 de finca en la que se encuentra el Coto con robleda y el Prado de la torre, un enorme hórreo y el palomar.

El Pazo
La ubicación del Pazo de Andeade, perfectamente situada en el centro de la comunidad gallega, nos permitirá desplazarnos a las más importantes ciudades, pero si lo que queremos es disfrutar del entorno rural próximo, las posibilidades son enormes. A escasos kilómetros Touro nos ofrece la posibilidad de conocer los pazos de Rosende, de Minze y el de Andeade, donde nos alojamos, y casas nobles como la Casa de San Cristovo y Casa de Sonto. Brandelo al borde del río Ulla, mantiene activo un pequeño balneario local con fuentes de aguas sulfurosas, hermoso paisaje de gran riqueza a lo largo del río y en el monte Cibeiro. En Arzúa, población conocida por la elaboración del popular, suave y cremoso queso de tetilla, aquí podremos visitar la capilla de “A Madalena”, Capilla de la Virgen del Rosario con la “Fonte Santa” de aguas minero-medicinales, los pazos de Remesil, Pumar, Sedar, Outeiro y Brandeso, casas blasonadas de Orxal y Bascuas y el puente medieval de Brandiso, en el camino francés de Santiago. Toques es otra interesantísima localidad próxima a nuestra ubicación, y aquí podremos visitar entornos naturales como las cataratas “Da Braña”, de gran belleza, el castro “Da Gruña”, y por supuesto San Antolín de Toques, ruinas de un monasterio del siglo XI perteneciente al románico rural gallego con su conservada capilla, donde podremos ver su hermoso retablo, lleno de ingenuidad y pureza todo ello en un entorno natural absolutamente mágico y cautivador.
Deportes como el senderismo, la equitación ó diversas actividades náuticas que podremos desarollar en el embalse de Portedemouros, con interesantes vistas panorámicas y su museo “Do Mel”. Sereno, sosegado, apacible, tranquilo, inalterable y por todo ello sobrecogedor. Estos, y probablemente también otros, son adjetivos que podríamos utilizar perfectamente para definir el Pazo de Andeade. Su entorno, el otoño vivido ó el fin de semana pasado aquí, todo es ya un poco lo mismo, un regalo.


GALERÍA FOTOGRÁFICA



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