Casa Grande de Romariz
Difícil nos va a resultar, a partir de ahora, escuchar el sonido del viento entre la arboleda, sentir los rayos de sol que se filtran entre la vegetación y acarician nuestra cara, dejándonos un suave aroma fresco y verde, un cálido guiño de complicidad del entorno natural y salvaje. Difícil, muy difícil no asociar el rumor del agua, la quietud ancestral y sosegada que nos envuelve, el olor de la hierba bajo nuestro cuerpo, el íntimo y natural abrazo con la tierra, con la naturaleza, con la vida. Difícil ya despedirnos del aroma de clorofila en nuestra ropa, de la brizna de hierba en nuestros cabellos, del rumor del viento sin que Incio vuelva a nuestra memoria, a nuestro recuerdo, a nuestro corazón.
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Un cambio de planes de última hora, nos hizo buscar una nueva alternativa. El fin de semana previsto en Santa Mariña de Augas Santas, población próxima a la villa de Allariz, debe ser aplazado para mejor ocasión pues un equipo de producción cinematográfica absorbía todas las plazas disponibles en la casa que Suso Bouzada y su esposa aquí nos ofrecen. Cosas del cine. Sin perder el más mínimo interés por volver a tierras de Allariz, desde hace ya algún tiempo, optamos por acercarnos a las estribaciones del Caurel, Casa Grande de Romariz, en Incio, provincia de Lugo, que nos dará posada y fonda este fin de semana.
El destino, de nuevo, nos juega una buena pasada, pues lo que en principio se planteaba como una segunda opción cobra interés a medida que nos acercamos, adquiriendo merecido protagonismo, siendo digna de ser recomendada a los lectores de estas páginas.
Recorremos con agilidad los kilómetros que nos separan de nuestra ciudad de origen hasta Orense; sólo una pequeña parada nos obliga a salir de la impresionante inversión kilométrica en que se han vuelto algunas carreteras de nuestro país: un "humilde" bocadillo de jamón de A Cañiza en el Pirri ó Piri piri (no se), y volvemos a retomar la ruta. Una vez que dejamos atrás Orense, la carretera con destino a Monforte de Lemos nos hace respirar profundamente; aquí comienza verdaderamente nuestro viaje, cada kilómetro que recorremos lo saboreamos plenamente, el río Miño convierte este paraje en un lugar maravilloso. Vuelvo a repetirme una vez más: tengo que hacer esta carretera en moto, no pasa de los próximos diez años !seguro¡.
Luintra, Os Peares, Pantón van quedando a nuestro paso y con ellas el río Monforte de Lemos nos acerca a nuestro destino, el aire, que a medida que nos acercamos se vuelve más puro y respirable, es aquí transparente y fresco. La visita a su zona monumental nos permite una magnífica vista de la población y su entorno desde la terraza de la Torre, al lado el Monasterio de San Vicente del Pino del siglo XVI, con su sorprendente retablo. El Ponte Vello nos traslada al otro lado del río, allí el Convento de las Clarisas y su Museo de Arte Sacro, de los más importantes de España, al que se accede tras solicitar su visita a través del torno del convento. Una pareja de cigüeñas anidando sobre un viejo campanario nos despiden de la villa, presagiando buenos e intensos momentos de estrecho acercamiento a la naturaleza. La proximidad del Caurel se hace sentir, Incio de intacta vegetación, de serenidad natural casi mística, nos sobrecoge por su grandeza, anticipo de lo que podremos encontrarnos si traspasamos los montes que nos separan de la sierra.
Todo el entorno que envuelve La Casa Grande de Romariz es absolutamente sorprendente, la vegetación propia de esta tierra escasamente adulterada luce aquí en salvaje esplendor, no son necesarias inversiones ni tan siquiera mejorar sus accesos o estructuras, a riesgo de cargarse su natural encanto. Basta con que se admire, se respete y se disfrute con sano espíritu. Espero que ningún político aprendiz de brujo pretenda "mejorarlo", en su afán de notoriedad, que ni lo toque, no se mejora lo inmejorable.
El conjunto de la casa, perfectamente integrado, no desentona con el medio, forma parte del encanto, un halo, casi mágico, se presiente en torno al pazo, a la casa grande a medida que nos acercamos la construcción parece intacta a través de los siglos.
El cuidado y respeto de la rehabilitación que Luis López Macía, actual propietario, y su familia han puesto para conseguir el resultado que ahora nos ofrecen es digno de admiración y de ejemplo. Las diez habitaciones que la casa ofrece, todas dobles y con baño individual conservan el aire rústico y señorial de la casa, sin dejar de resultar acogedoras y confortables. Piedra, madera y una controlada calefacción se encargan de mantener un clima cálido y agradable a la vuelta de nuestro paseos por los alrededores. Vigas, Mainel, Freixo, Torno, Piano, Balcón, Arco, dan nombre a cada una de las habitaciones de la casa, identificándolas con el detalle ó el objeto que las identificaban originalmente. Sala de juegos, sala de estar y lectura, capilla, comedor incluso pajar y palomar, estos últimos en período de restauración, nos ofrece La Casa Grande de Romariz. La cuidada atención personal corre a cargo de Luis y su familia, del resto es el entorno el que se encarga. Por nuestra parte, sólo debemos estar dispuestos a pasar unos días tranquilos en Incio, a dejarnos arrullar por la naturaleza, a ser parte de la tierra, a no dejar nunca de sorprendernos, ni siquiera por los ricos platos que Dª Raquel, madre de Luis, nos preparará para la comida ó la cena, entorno al antiguo horno del pan en el comedor de la casa: perdiz rellena de castañas, pavo, filloas blancas rellenas de setas, bechamel y salpicón, salpicón de garbanzos con lacón, caza, truchas, son algunas de las sugerencias que la madre de Luis cocina, como sólo las madres saben hacerlo.
Incio, Hospital de Incio, Ferreria, donde se está rehabilitando el balneario, Seceda, poblaciones próximas de gran interés, aquí podremos pasear, pues es tierra de a pié, adquirir miel del lugar, producida en los colmenares de las alvarizas, antiguas construcciones de piedra para proteger las colmenas de la glotonería de los osos existentes en estos montes.
Monforte de Lemos, Sarria, Samos y su monasterio, son también conocidos lugares de interés. Montar en bicicleta, de la propia casa, montar a caballo, piragüismo en el embalse de Vilasouto ó parapente en Quiroga, diversas opciones para los más audaces. Nosotros hemos decidido pasar unos dios tranquilos en Incio y quizá subirnos a la plata- forma de piedra que sobre la copa de uno de los robles de la carballeira del pozo era utilizada por el matemático Durán Loriga, antiguo propietario de la casa, para resolver sus ecuaciones y logaritmos.
Sin duda, una vez más la vida decide por nosotros, La Casa Grande de Romariz, su ubicación, la calidad del trato personal, su oferta gastronómica, una vez se finalicen las obras de rehabilitación en proyecto, se mejore el entorno inmediato a la casa y se cuide la decoración interior, prioridades de su propietario Luis López, pueden hacer de esta casa, probablemente, una de las ofertas de turismo rural mas interesantes de nuestra comunidad.
GALERÍA FOTOGRÁFICA






