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Chrysler SIX de 1926
Taxi particular
El viejo Chrysler six de la familia Riveiro lleva 57 años en su garaje. De taxi pasó al olvido durante unos años, pero una vez restaurado no ha cesado de corretear y participar en decenas de rallys de veteranos a los que lo lleva su dueño.

La afición y el interés que Manuel Riveiro Fernández tenía por los automóviles, y en especial por los americanos ya le había llevado a adquirir otro Chrysler con anterioridad al que hoy es nuestro protagonista y con el que se dedicaba al negocio del taxi. Circulaba en España por aquellos años de post-guerra, un cierto aroma proveniente de las pocas puertas que teníamos abiertas con el mundo: América... y eso a pesar de que el Plan Marshall nos había dejado de lado y los dólares  del Tio Sam, se habían ido a conquistar las conciencias europeas, tras haber sido conquistados por las ametralladoras y los tanques de Patton. Y quizás las bases americanas como Torrejón, contribuyeron también a que los haigas de Detroit fuesen tan populares entre la población como lo habían sido por tradición los Mercedes o los Rolls.

El coche del taxista
Nuestro amigo Manuel Riveiro había adquirido el Chrysler SIX en 1945, a otro colega taxista, pero nunca supo más de su origen que había sido matriculado en La Coruña el 4 de julio de 1926 según rezaba en la documentación. Según nos narra su hijo Manuel Riveiro Meijide: “Mi padre se lo compró a un compañero, y lo dedicaba a taxi para complementar el trabajo de otro coche que tenía, y también lo utilizaba de modo particular para sus desplazamientos”
“Mi padre había tenido otro Chrysler, un coche más moderno que éste, de 1933, que se lo había comprado a los marqueses de Autrán en Vigo y que trabajó durante la guerra con él alimentado por gasógeno”

Manuel Riveiro Fernández había tenido después otro Chrysler, y ya a finales de los años cuarenta, cuando la gasolina ya empezaba a tener un coste importante, varios Fiat 514 (SO- 0822 y PO- 2382)  en uno de los que, éste que suscribe, hizo sus primeras armas de conducir sentado entre las piernas de Manuel Riveiro.
Pasó el tiempo y el Chrysler SIX se hizo viejo, además gastaba mucho, pero como Manuel Riveiro tenía sitio para guardarlo, lo arrinconó y allí se quedó lleno de polvo. Pasaron los años, y hacia 1960 el tema de los coches antiguos empezaba a llegar a los oídos de los Riveiro, ahora ya dos, porque su hijo ya comenzaba a tener el gusanillo de la conducción y edad para ello.
Deciden entonces restaurarlo y recuperarlo íntegramente. Según nos sigue  narrando Manuel Riveiro hijo: “La reconstrucción la hicimos nosotros. El coche estaba bastante mal, con los guardabarros desvencijados, y lo desmontamos totalmente”
El joven Manuel Riveiro, tornero y fresador de profesión, tenía conocimientos de mecánica, y entre ambos y un taller de chapa el Chrysler apareció flamante después de la profunda restauración. Desde  entonces y en su tono bicolor actual, ha caminado por mil rutas y realizando decenas de rallys de veteranos a las órdenes de Manuel y de su padre, porque no en vano, “el viejo” había sido el que se animó a participar en aquel  rally de automóviles antiguos que se organizó en Vigo en 1977 y que fue el mayor acontecimiento deportivo-social realizado nunca en Galicia por el inquieto Manuel Pestana que ya había sido precursor con la puesta en marcha del Rias Bajas en 1964.
Manuel Riveiro padre e hijo, iban pues a participar en su primer rally de clásicos treinta años después de haberlo adquirido.

El rally y el smoquin
La anécdota simpática y documentada que nos relata Manuel Riveiro tiene que ver con las costumbres de aquella época y con el encuentro social al que iban a concurrir dos personas que para nada pertenecían a la clase social que gastaba vestimenta de etiqueta.
“Recibimos una carta de Manuel Pestana, en la que entre otros aspectos, nos advertía de la necesidad de que fuésemos provistos de smoquin a la cena de gala de entrega de premios, tal como se detallaba en el reglamento”
Y es que en un principio, el organizador había pensado en una prueba elitista, para “ilustres” y no había caído en la cuenta de que un taxista local quisiese competir en toda regla con un coche perfectamente válido.
“A pesar de todo, tuvimos que modificarle los faros, porque no le correspondían los que tenía, y eso hicimos; se buscaron unos faros y se sustituyeron para pasar la verificación”
Y respecto al smoquin, pues sencillamente los alquilamos, y fuimos a la fiesta de entrega de premios perfectamente vestidos”

Entre el material histórico que nos aporta Manuel Riveiro aparece la famosa carta del organizador y la lista de participantes, entre los que se encontraban nada menos que el Príncipe L. Napoleón Bonaparte, la princesa Alix Napoleón Bonaparte, lord y lady Montagu, barón Enmanuel Graffenried y esposa, conde de Villapadierna, y un larguísimo etcétera. La flor y nata de la realeza europea.
Ese fue el inicio de la afición por los rallys de clásicos que hasta nuestros días ha llevado a Manuel Riveiro Meijide a mantener vivo y en buen estado el Chrysler SIX que hemos podido probar durante unas horas en este reportaje.

Contacto con el SIX
Junto a Manuel, he tenido la oportunidad de una breve toma de contacto con el Chrysler SIX que conozco desde hace muchos años. Es como montarse en un rinoceronte. Duro, macizo, poderoso. La dirección tiene bastante holgura, digo yo, porque si fuese muy ajustada sería dura de mover. Mientras las curvas no son pronunciadas se lleva bien, pero cuando hay que girar bastante conviene tirar con fuerza.
La caja de cambios es de tres velocidades, y hay que afinar bastante (cosa que sólo es capaz de hacer su dueño), para no sacarle muchos ruidos al engranar.
Una vez en marcha, el motor, sin ser exageradamente potente, es suficiente para moverlo con cierta alegría, y los frenos acompañan en la misma proporción sin ningún tipo de problemas. Es más, en este coche Chrysler introducía por primera vez el sistema hidráulico de frenos de contracción en las cuatro ruedas.
Según su propietario, nunca le ha dado el menor problema, y salvo las pequeñas revisiones de mantenimiento o sustitución de algún neumático, está igual que cuando lo compró su padre en 1945.

Fotos: Enrique Olmedo 

01.08.2002 Rafa Cid
 
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