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Derby Sport 1922
Pony corredor
Durante los primeros años de desarrollo del automóvil ha habido muchos hombres emprendedores que intentaron con mayor o menor fortuna hacerse un hueco en el sector de la construcción de automóviles. Las motivaciones y origen de estos pioneros eran sin duda diferentes, pues por una parte estaban los ingeniosos y habilidosos “manitas” que aplicaban el “hagaselo usted mismo” y por otra parte los hombres de negocios mas arriesgados que buscaban capitalizar al máximo sus inversiones apoyando financieramente las iniciativas de aquellos que consideraban mas prometedoras.

Obviamente en todo este proceso los éxitos y fracasos se sucedían y diferentes marcas “nacían” y “morían” contándose con los dedos de una mano las pioneras que iniciando su actividad hacia finales del siglo XIX y principios del XX  consiguieron perdurar en el tiempo hasta la actualidad, salvando las muchas barreras que tanto el propio mercado como las distintas vicisitudes políticas y económicas  pusieron a su desarrollo; pero casi todas las que desaparecieron dejaron huellas de su actividad e incluso algunos de los vehículos fabricados por las mismas consiguieron conservarse como un símbolo vivo y homenaje a los técnicos y trabajadores que participaron en su desarrollo y producción.
Entre estas se encuentra la marca Derby, fábrica de automóviles  francesa a la que pertenece el vehículo que hemos tenido oportunidad de probar en esta ocasión. 

Nos encontramos en 1921; Europa se recupera con ilusión y esfuerzo de las desastrosas consecuencias de la Primera Guerra Mundial; los apasionantes años 20 están comenzando su andadura, la sociedad quiere recuperar al máximo el camino perdido y muestra una gran disposición hacia todo lo nuevo; la prensa se hace eco de todos los retos y desafíos que los mas osados ponen en marcha casi a diario; carreras de coches, travesías aéreas, logros deportivos, raids, exploraciones, etc. están de forma constante al filo de la noticia.
En este contexto y momento histórico tan apasionante inicia su actividad en Courbevoie - población situada en el área suburbana oeste de París – esta marca de automóviles; la Derby se especializó en la producción de automóviles deportivos pequeños y ligeros alcanzando en poco tiempo cierto nivel de popularidad al ser muy utilizados en competiciones de la época; con diferentes niveles de motorización, de 2,4, 6 y 8 cilindros – siempre suministrados por otros fabricantes, como Chapuis–Dornier, Cime, Ruby, Scap, Maserati, etc.

Con una sencilla y ligera construcción los automóviles Derby destacaban por su excelente rendimiento y a lo largo de los años de existencia de la marca, entre 1921 y 1936, sus técnicos, tanto en la fabrica de Courbevoie como en la Británica de Brooklands – esta última propiedad del ingeniero Británico Douglas Hawkes, que se había hecho con la dirección de la marca - desarrollaron diferentes soluciones. Cambios de tres y cuatro velocidades, transmisiones sin diferencial, válvulas laterales, válvulas en cabeza; soluciones siempre encaminadas a elevar al máximo las prestaciones y fiabilidad de sus productos; desarrollaron también un modelo con tracción delantera y suspensión independiente, presentado en 1931 en los salones del automóvil de París y Londres.

Los mayores logros deportivos de la marca fueron obtenidos entre los años 30 y 34  por una piloto, Gwenda Stewart, la cual al volante de un Derby Miller batió en diversas ocasiones el récord de la pista de Montlhéry además de establecer un récord de velocidad en su categoría con 237,84 Km./h. que se mantuvo vigente durante varios años, hasta que en 1939 fue batido por un Alfa Romeo pilotado por Raymond Sommer.
Pero abandonemos la historia y centrémonos en el presente; ha sido un privilegio que hemos de agradecer a su propietario Manuel Carballo Balboa, la posibilidad de dar un salto de ochenta años en el tiempo y tratar de sentir las sensaciones de aquellos intrépidos pilotos del primer cuarto del siglo pasado que realizaban gestas, impensables hoy en día, circulando a alta velocidad por caminos pensados y trazados para vehículos de tracción animal; eso si, nosotros lo hicimos a menor velocidad y por una carretera perfectamente asfaltada.
Desde el punto de vista estético el Derby se muestra ante nosotros con el orgullo y descaro de un “pavo real”; el orgullo de saberse observado con atención, el orgullo de sentirse muy exclusivo - en España, al parecer, solo hay dos unidades de la Marca y en el Club Derby de Francia no llegan a la media docena – y por fin con el orgullo de poseer unas formas excepcionalmente atractivas; su afilado frontal en el que destaca el capot de aluminio; su trasera en forma de “cola de pato” al mas puro estilo de los vehículos de competición de la época en la que fue fabricado; su interior con los asientos situados de forma asimétrica; el copiloto “mecánico” mas retrasado para un mejor reparto de pesos y tracción; los ligeros guardabarros, una sola puerta de acceso y el característico color “azul Competición Francia” complementan la perfecta elegancia del Derby; es normal que este orgulloso de su “palmito”.

Pero accedamos a su interior y disfrutemos; con la inapreciable ayuda técnica del especialista en restauración y mantenimiento de vehículos antiguos Julio Fdez. Amandi - responsable de que este y otros automóviles antiguos estén como salieron de la fábrica hace mas de ochenta años - cuyos sabios consejos e información nos permitieron hacernos rápidamente con las delicadas variables a tener en cuenta para conducir un vehículo de este tipo; entre otras la diferente disposición del pedalier, pues sitúa el acelerador en el centro mientras que el freno está a la derecha; eso si, los tres pedales de pequeño tamaño y muy cerca entre si. El cambio de tres velocidades también tiene su “historia” pues además de un recorrido de palanca inusual para lo que acostumbramos en la actualidad, la circunstancia de que no disponga de sincronizados y tenga piñones de dientes rectos, requiere una especial atención a la hora de insertar las diferentes relaciones de cambio para no escuchar el sordo ruido de protesta con que el coche nos llama la atención si realizamos la operación a un régimen de giro no adecuado.

Hablando de régimen de giro, nos llama la atención como el motor puede hacer desplazar el vehículo a un ritmo de revoluciones bajísimo pero sostenido en cualquier circunstancia por mas que nos parezca – sobre todo en las subidas – que en cualquier momento se va a parar; es cierto que para ganar un poco de potencia extra tenemos la opción con la sola manipulación de un tirador ( tipo los tiradores del starter) de eliminar el circuito de escape habitual a través del silencioso, dejando el coche con escape libre; un sistema realmente ingenioso e interesante. La dirección bastante pesada en parado es manejable en marcha y los frenos… bueno… ¿Qué decir de los frenos?… mejor no buscar situaciones límite porque es cierto que se toman su tiempo para actuar. La suspensión, como en todo vehículo pensado para las carreras casi no se aprecia pues los amortiguadores de fricción están tarados casi al máximo de dureza, por lo que nos transmiten todas las irregularidades de la carretera de forma directa.

La sensación durante la marcha es impresionante; ¡es tan diferente de todo lo que he conducido hasta la fecha! - y mis lectores mas fieles saben que han sido muchos y muy variados los vehículos que he tenido la suerte de poder conducir -la baja velocidad a la que nos desplazamos nos permite disfrutar al máximo de todo; el parabrisas en dos piezas, el  capó de aluminio, el manómetro de temperatura, los guardabarros, la rueda de repuesto, todo lo que nos rodea es diferente de lo que estamos acostumbrados a ver desde el volante; en definitiva, es genial. 

Fotos: Enrique Olmedo


Derby Sport 1922

MOTOR
SITUACIÓN: delantera longitudinal
TIPO: SCAP, cuatro cilindros en línea
CILINDRADA: 1096 c.c.
DIÁMETRO X CARRERA: 61 x 94 mm.
DISTRIBUCIÓN: por cadena
ALIMENTACIÓN: carburador Zenith – brevete SGDG
POTENCIA MÁXIMA: 45 Cv. a 5000 r.p.m.
REFRIGERACIÓN: por líquido con radiador y ventilador


TRASMISION
TRACCIÓN: trasera.
EMBRAGUE: monodisco en seco.
CAJA DE CAMBIOS: manual de 3 velocidades y marcha atrás.


BASTIDOR
ESTRUCTURA: chasis independiente de largueros de acero.
SUSPENSIÓN DELANTERA: eje rígido, ballestas semielípticas longitudinales, amortiguadores de fricción regulables.
SUSPENSIÓN TRASERA: eje rígido, ballestas semielípticas longitudinales, amortiguadores de fricción regulables.
FRENOS: tambor a las cuatro ruedas; freno de mano a las cuatro ruedas.
DIRECCIÓN: tornillo sinfín.
RUEDAS: de radios de acero 19”
NEUMÁTICOS: Michelín – Confort Bibendum 4.00/4.50 x 19

CARROCERIA
TIPO: roadster biplaza; una puerta
ESTRUCTURA: de chapa de acero y de aluminio
DIMENSIONES: 3,90 m. // 1,45 m. // 1,40 m
CAPACIDAD DEPÓSITO: 25 litros
PESO: 370 kg.


PRESTACIONES
VELOCIDAD MÁXIMA: 85 Km./h. (serie)
01.08.2002 Enrique Ojea
 
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