Lancia DPasión latina
No cabe duda alguna de que la década de los cincuenta fue apasionante para el desarrollo del deporte del automóvil; durante esta etapa se marcó una antes y un después en el mundo de las grandes competiciones.
Las legendarias carreras realizadas en carreteras abiertas estaban en pleno apogeo aunque a la hora de analizar su enorme peligrosidad tanto para pilotos como para el público en general, se pasaban por alto muchas circunstancias y consideraciones que con una visión actual nos parecerían obvias, pero que en aquel momento para una sociedad pujante y avida de acontecimientos eran vistas como “males menores”
En este contexto destacaron automóviles de competición cuyos excelentes resultados serian muy difíciles de igualar o superar en el futuro; marcas como Ferrari, Mercedes, Jaguar, Maserati, Alfa Romeo, Lancia, e incluso la Española Pegaso producirían vehículos de Sport capaces de levantar pasiones entre el público al verles pasar a velocidades increíblemente altas por las difíciles y en general mal asfaltadas carreteras de la Europa y América de aquellos años casi de postguerra.Centraremos - como ejemplo de una época - nuestra atención en el Lancia D –24; un vehículo Sport que fue capaz de ganar las tres pruebas de velocidad celebradas en carretera, bajo mi punto de vista, mas carismáticas y populares de la historia del automovilismo; La Carrera Panamericana, La Targa Florio y las Mil Millas.
Los orígenes de este automóvil los encontramos en el Lancia Aurelia B-20; modelo con el que la Marca Italiana obtuvo numerosos éxitos tanto en rallys como en circuitos y que Gianni Lancia – rompiendo la tradicional política mantenida por su padre Vincenzo Lancia de mantener de forma oficial a su Marca al margen de las carreras – decidió apoyar fuertemente su participación oficial en competiciones. Gianni Lancia contó para su proyecto con los servicios del ingeniero y proyectista Vittorio Jano, que prestaba sus servicios para la Firma desde que había sido contratado en 1937 y que contaba con una dilatada experiencia en el ámbito de la competición y el diseño y que ya había desarrollado para Lancia modelos como el Appia y el Ardea.El Aurelia B-20 contaba con un motor V-6 de 2.000 cc., entre cuyas principales características destacaba su elevada potencia así como una notable elasticidad; la carrocería – obra de Pininfarina – era muy original y diferente a lo acostumbrado por aquellos años para berlinas de cuatro plazas. El coche fue presentado en el Salón de Turín de 1951 y la fábrica optó ese mismo año por participar con un fuerte equipo de cuatro coches en las Mil Millas, carrera en la que tenían que enfrentarse directamente a modelos de, entre otras marcas, Ferrari y Alfa Romeo, vehículos en ambos casos diseñados exclusivamente para la competición. ¿Qué podrían hacer los Lancia con un modelo de calle de cuatro plazas?; pero para sorpresa de propios y extraños, Giovanni Bracco alcanzó el segundo puesto absoluto, siendo solo superado por el Ferrari 410 América de Piero Cassani. Este resultado no hizo mas que animar a los responsables de Lancia a participar en otras pruebas logrando varias victorias absolutas; en 1952 varios aspectos técnicos del coche fueron mejorados; también fue a partir de este año cuando se empezó a utilizar por la marca el emblema del elefante corriendo, como símbolo de “Lancia Corse” y Felice Bonetto logró como victoria mas destacada de este año el primer puesto absoluto en la Targa Florio.
La idea de crear un verdadero coche Sport era cada vez mas considerada; el Aurelia continuaba obteniendo éxitos en competición; Rally Setriére, Lieja-Roma-Lieja, con pilotos como Bracco al volante, y en 1954 un ya veterano Louis Chirón venció el Rally de Montecarlo. Pero mientras muchos pilotos continuaban llevando al evolucionado B-20 a la victoria en diversas carreras, los técnicos de Lancia estaban ultimando el desarrollo de su esperado vehículo Sport; como “avanzadilla” Lancia participó en las Mil Millas de 1953 con cuatro unidades del experimental D-20, logrando Bonetto el tercer puesto absoluto. Las 24 Horas de Le Mans de ese mismo año fue otro ensayo para Lancia, pero los cuatro vehículos inscritos se vieron obligados al abandono.Sería por fin el Lancia D-24 el encargado de reverdecer laureles; el coche, dotado de una serie de ingeniosas soluciones técnicas, entre las que destacaba la disposición de la caja de cambios tras el puente trasero, junto al diferencial, lo que suponía un equilibrado reparto e masas y una excelente mejora de adherencia de las ruedas motrices; los frenos quedaban situados en la salida de la transmisión lo que reducía al mínimo las masas suspendidas y con ello se mejoraba el comportamiento de la suspensión. Se trabajó a fondo en la ligereza y aerodinámica del conjunto chasis carrocería, de este modo el coche en plena carga con el piloto incluido apenas llegaba a los 1.050 kg. de peso y su velocidad máxima superaba los 265 km./h.
La carrera PanamericanaLa primera “prueba de fuego” para el D-24 seria su participación en l Carrera Panamericana de 1953. El equipo Lancia presentó cuatro coches en la salida que serian pilotados por Fangio, Castellotti, Taruffi y Bonetto; el recorrido de la prueba, unos 3.000 Km. dividido en ocho etapas la presentaban como una de las carreras mas duras del calendario internacional, de estas ocho etapas seis fueron ganadas por los D-24 los cuales lograron los tres primeros puestos absolutos en la clasificación final, encabezada por Fangio. El dominio de Lancia fue absoluto y solo se vio empañado por el fallecimiento en accidente de Felice Bonetto, uno de sus pilotos desplazados a la prueba. Fangio consiguió una velocidad media de 170 Km./h. – en unas carreteras y caminos en muchos casos difícilmente transitables–.
En 1954, animados por el buen comportamiento demostrado por el coche, se decidieron a participar en todas las competiciones reservadas a vehículos Sport y después de un segundo puesto absoluto logrado por Valenzano-Rubirosa en las 12 Horas de Sebring, consiguieron la victoria en la Targa Florio y el Giro de Sicilia, con Taruffi al volante; las Mil Millas serian otro sonado éxito para la marca en esta temporada de 1954. Alberto Ascari – en aquel momento flamante Campeón del Mundo de Formula 1 – consiguió llevar de nuevo el D-24 a la victoria en una edición dominada de principio a fin por los Lancia pues en la primera parte de la carrera seria Taruffi el que marcharía en cabeza; más victorias llegarían para el equipo, el Gran Premio de Oporto (Gigi Villoresi) así como varias de las más acreditadas pruebas Europeas de montaña del momento – especialidad esta muy apreciada en aquella época – ganadas por Castellotti; el segundo puesto logrado por Taruffi / Fangio en el Tourist Trophy en la que sería la última participación oficial del Lancia D-24 pondría fin a las participaciones oficiales del Lancia D-24 pues el desarrollo de vehículos de Sport fue paralizado por la marca italiana pues la máxima aspiración de Gianni Lancia y Vittorio Jano en aquel momento era acceder con un modelo Lancia a la Formula 1 y así fue como nació el Lancia D- 50, pero esta es otra historia...






