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Hartmut Warkuss
Nació en Breslau en 1940. Graduado en la escuela de diseño en metal de Solingen. Ha trabajado en Mercedes-Benz (1964-66), Ford (1966-68) y Audi (desde 1968). Hoy es director de Volkswagen Design y del “Design Centre of Excellence” de VAG.


¿Cuál fue su primer coche?
Un “Escarabajo”. En aquella época era el coche que tenía casi todo el mundo. El Escarabajo era la elección obvia, hecha más con la cabeza que con el corazón. No fui consciente de la singularidad de la leyenda del Beetle hasta muchos años después.
En mi fuero interno lo que yo de verdad quería  era un MGA; esa podría ser la razón por la que todavía siento una debilidad por los deportivos clásicos ingleses.


¿Qué coches conduce ahora?
Varios modelos de nuestra gama actual de productos, por turnos. Además de mi favorito, el Audi A8, en este momento me encanta conducir el Bora V5. Sin embargo, la pasión que tengo por los coches significa que mi garaje alberga una selección muy personal: un Porsche 911 (de la serie 964), un AC Cobra y un Jaguar E.

De todos los vehículos que ha diseñado, ¿cuál es o ha sido el más importante para usted?
Para mí todos los modelos son importantes: se pone tanto trabajo y tanto interés en cada uno. Uno pasa por los altibajos del desarrollo e invierte un montón de energía emocional.
Sin embargo, hay modelos que han contribuido al diseño de su marca, que visiblemente han llevado la marca a dar un paso adelante. Así sucedió con el Audi C3, el tercero de la serie 100. Se lo considera un hito en el diseño aerodinámico en vehículos de producción en serie.
En Volkswagen es el B5, el actual Passat, y en Bugatti el 18/4 Veyron. Y si echamos una mirada al Grupo, el Skoda Octavia merece una mención especial. Alejándose de estos ejemplos más bien clásicos, siento una verdadera debilidad por el New Beetle, su concepción, única, su increíble efecto sobre la imagen de la marca Volkswagen. Sin embargo, el modelo más importante verdaderamente es siempre aquél en el que uno está trabajando en ese momento. El proyecto actual exige una dedicación total, y conjuga muchas emociones. No hay mucho tiempo para la nostalgia.


¿Hay algún ejemplo de diseño industrial  que usted admire especialmente, algún producto que no esté conectado con la automoción?
Es una pregunta difícil que me gustaría responder de manera bastante sencilla. La silla en la que estoy sentado, una de las sillas de la serie de aluminio de Charles Eames. Este diseño no ha perdido nada de su fascinación en más de cuarenta años. Incluso en aquel momento me impresionó el modo superior  en que una silla o un sillón se había transformado casi en una escultura; y eso en una época en que la severidad geométrica prevalecía.

¿Qué arquitecto, escultor, pintor, artista o músico le interesa más?
Me resulta difícil ceñirme a sólo un nombre. Lo que me atrae es la interacción, el estado de flujo entre los artistas y las diferentes escuelas. Siento que el arte es algo vivo, cosas que están siempre en movimiento.

¿Qué diseñadores le han impresionado más? ¿A quién admira hoy?
Más que individuos, lo que se gana mi respeto son los movimientos y los cambios.
Echando la vista atrás, la actuación humana y artística de la época Bauhaus me impresionan una y otra vez.


¿Qué es lo que le llevó a ser un diseñador de automóviles?
Decir que uno de mis sueños de infancia era diseñar coches no sería cierto. Me interesaba el diseño como tal, el desafío de dar forma a las cosas y, así, moverlas. Pasé al diseño de automóviles cuando era estudiante, quizá porque en este campo se puede hacer que sucedan tantas cosas. La complejidad del automóvil, la dificultad y la magnitud de las tareas son un desafío atractivo.
¿Puede usted nombrar el diseño de un coche de serie que admire particularmente? ¿Y de uno que no haya llegado a la producción?
El NSU Ro 80, que fue toda una sensación cuando se lanzó, y que incluso hoy tiene un aspecto asombrosamente joven.
En el caso de los estudios de diseño, no me viene a la cabeza un modelo en concreto, sino más bien un país y una época. En los años cincuenta y en los sesenta los grandes y los pequeños diseñadores italianos hicieron una contribución incalculable al desarrollo del diseño automóvil, con muchos ítems concretos.


¿Qué actividades le proporcionan inspiración? El cine, el arte, visitar museos... ¿Le interesan las bellas artes?
Por supuesto que me interesa el arte. El arte en todas sus formas es vital para un diseñador. Extraigo un tipo diferente de inspiración  de toda clase de movimiento - no sólo intelectual, sino también físico. Conducir, volar, o simplemente correr inspira y dispara la fantasía.

¿Le interesa la competición?
No hasta el punto de pasarme los fines de semana en los boxes o de conocer los puntos de los pilotos de fórmula 1. Sin embargo, el efecto de la competición en la cultura del automóvil es indiscutible. Estas influencias también me afectan.

¿Diseño vs styling? ¿Forma vs función?
Estas cuestiones  bastante académicas de los primeros años del diseño ya no son temas a discutir. No hay “o uno o el otro”.

Diseño alemán vs diseño italiano, diseño americano vs europeo, vs japonés. La comparación entre diseño “italiano” y diseño “mediterráneo” tal como asevera el señor De’Silva. ¿Qué opina usted?
El diseño automovilístico es una de las industrias más internacionales del mundo. Tenemos estudios en diferentes sitios del globo y nuestros diseñadores vienen de todas partes. Muchos diseñadores alemanes han estudiado fuera. Dentro del grupo tenemos marcas muy diferentes. Nuestro trabajo es adivinar la cultura específica de cada una y presentarla a través de soluciones de diseño convincentes. Cada vez pensamos menos en categorías de nacionalidades.

¿Hacia adónde va el diseño industrial?
El diseño industrial se ha liberado de las ataduras dogmáticas. Al buen diseño ahora se le permite ser agradable, sin la obligación de conllevar un valor educativo. Los diseñadores de hoy disfrutan de libertades mucho mayores. Sin embargo, se espera de ellos que sean extraordinariamente creativos y que usen esta creatividad de manera disciplinada.

¿Qué consejo le daría a un/una joven que quisiera dedicarse al diseño de automóviles?
Deberían preguntarse honesta y críticamente si se toman realmente en serio su vocación. Deberían asegurarse de que no sólo sienten entusiasmo, sino también de que tienen talento. El siguiente paso es: trabajo duro, dibujar y seguir dibujando.
Es cierto que ayuda estudiar en una escuela de diseño con una buena reputación, pero alguien que sea bueno también llegará con un diploma de las otras escuelas. Y sólo aquellos diseñadores que son realmente buenos disfrutarán más tarde de su profesión: la competencia es dura.
Sin embargo, aunque el diseño de automóviles es un asunto duro, todavía es un trabajo de ensueño.

01.06.2000 Emilio Seoane
 
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