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Nacimiento de la prensa del motor en España
LAS PRIMERAS REVISTAS DEL AUTOMÓVIL
Las primeras revistas del motor surgieron con gran fuerza en Francia durante la última década del XIX, proliferando de forma imparable a partir de ese momento.

El crecimiento de este tipo de publicaciones fue tan grande que antes de iniciar el nuevo siglo, ya existían, en el país vecino, casi una veintena de ellas.
En España, por su parte, cada año se incrementaba el número de automóviles y de automovilistas. Además cada día que pasaba se sumaban a sus filas nuevos aficionados, los cuáles demandaban información concreta y específica relativa a diferentes aspectos relacionados con estos. Surgían nuevos modelos de vehículos, se producían importantes avances mecánicos y técnicos, se celebraban exposiciones y salones, se organizaban muchas pruebas en distintas ciudades y puntos de la geografía española, se batían nuevos récords, etc. En este contexto, una parte del público deseaba conocer la máxima información posible de todas las novedades y acontecimientos relacionados con la materia, así como otras cuestiones relacionadas con el estado de las carreteras, las nuevas leyes y ordenanzas que se promulgaban, etc. Todo ello favoreció la aparición de un tipo de publicaciones nuevas, dedicadas exclusivamente o casi en exclusivo al tratamiento del tema automovilístico.
Antes de pasar a la descripción de las distintas publicaciones es importante que tengamos en cuenta que todas y cada una de ellas están definidas por unas características particulares y específicas, especialmente referidas a la duración en el tiempo de las mismas, a su periodicidad y a sus contenidos. Frente a publicaciones con una breve vida y por lo tanto con muy pocos números publicados, encontramos otras que se extendieron más de tres décadas, y en consecuencia cuentan con un importante fondo de ejemplares editados. Respecto a la periodicidad, cabe señalar que unas eran semanales, otras quincenales, mensuales, o incluso trimestrales. Y respecto a los contenidos, indicar que si bien algunas dedicaban sus contenidos, casi en exclusiva al tema automovilístico, otras compartían espacio con otros deportes, temas y ámbitos.
El 10 de noviembre de 1899 de la mano de Domingo Tamaro y Roigy, colaborador directo de Emilio de la Cuadra, vio la luz, en Barcelona, la primera revista especializada del automóvil con el nombre El Automovilismo Ilustrado, la cual tenía una periodicidad quincenal. Dos años más tarde, el 30 de julio de 1901, aparecía en el mercado la Revista del Automovilismo, promovida por Gabriel de Casas, pero en su sexto número transformó su nombre por el de Revista de Automovilismo y Electricidad. Sin embargo, no fue este su último cambio, ya que en 1905 daba comienzo una nueva etapa que se iniciaba con otra modificación de su nombre, el cual fue una evolución de los dos anteriores, probablemente en un intento de dar cabida y abordar otros aspectos y temáticas relacionadas con el tema, así el nuevo nombre adoptado por la publicación fue el de Automovilismo-Electricidad-Maquinaria. Revista Quincenal de Invenciones Prácticas (foto 1).
En 1907 el Real Automóvil Club de España -RACE-, iniciaba la publicación de su revista España Automóvil. Revista Técnica del Automovilismo y sus Aplicaciones Industriales, con una periodicidad quincenal, se publicaba los días 15 y 30 de cada mes (foto 2). Esta prolongó su vida durante casi tres décadas, a lo largo de las cuáles sufrió varias transformaciones. El primer cambio se produjo el 15 de junio de 1911, coincidiendo con la publicación del nº 11, se amplió el nombre con la palabra Aeronáutica, quedando como España Automóvil y Aeronáutica. La tipografía también evolucionó hacia formas más acordes con los nuevos tiempos, y lo mismo ocurrió con la cabecera (foto 3). El siguiente cambio se llevó a cabo en la segunda quincena de 1928, pero en esta ocasión la transformación afectó al propio nombre de la publicación, el cuál fue sustituído por el de Kinos (foto 4), con el que permaneció hasta su desaparición al llegar la Guerra Civil.
El 1 de mayo de 1911 apareció la revista Stadium. Revista selecta Ilustrada de Motor, Turismo y Deportes (foto 5). Aunque en su subtítulo hacía referencia también al turismo y a los deportes, la mayor parte de sus contenidos estaban dedicados al tratamiento del tema automovilístico. Esta publicación se convirtió, durante muchos años, en una referencia importante tanto para los aficionados como para la industria automovilística que insertó en ella mucha publicidad. En enero de 1917 apareció en Madrid la revista El Motor, de periodicidad trimestral (foto 6).
Un año más tarde, el 1 de septiembre de 1918 siguiendo los pasos de su homólogo madrileño, el Real Automóvil Club de Cataluña -RACC- junto al Real Moto Club -RMC- iniciaron, en Barcelona, la publicación de su revista Auto Moto. La publicación catalana también tuvo varias etapas diferentes. La primera época se extendió desde el año de su nacimiento en 1918 (foto 7) hasta 1928, pero en ella hubo diferentes periodos marcados fundamentalmente por cambios estéticos en el diseño de la portada. En 1924 se llevó a cabo el primero de estos cambios, que  afectó a la tipografía del nombre y a su presentación, que aportaron un carácter más moderno a la misma (foto 8). En mayo de 1928 se llevó a cabo un nuevo cambio, que la propia revista de nomino como “vida nueva”, que surgía con un espíritu innovador y con el objetivo prioritario de ofrecer a sus lectores continuidad en su aparición, ya que las etapas anteriores se habían caracterizado por una irregular aparición de la misma. En esta ocasión la modificación no sólo afectó a la portada sino que también se extendió, de forma evidente a su logotipo, a pesar de que el nombre permaneció siendo el mismo (foto 9). Posteriormente, en enero de 1932, se puso en marcha la segunda etapa de la revista, tal y como se reflejó en la portada de la misma, pero en esta ocasión el cambio afectó fundamentalmente al nombre, transformando el inicial por el de HP Auto-Moto. Revista mensual técnica y deportiva de automovilismo, motociclismo & Órgano del Automóvil Club y del Moto Club de Cataluña, (f oto 10) con el cual permaneció hasta su desaparición.
En la década de los años veinte, el automóvil vivió unos años dorados, el número de automóviles matriculados se incrementó de forma vertiginosa y ello se reflejó en toda la prensa dedicada al tema en aquellos años. No solamente en el número de publicaciones, que crecieron de forma considerable, sino también en la cantidad de publicidad que éstas contenían.
Comenzó la década con la aparición de una nueva publicación, La Velocidad, Órgano de la Sociedad de Chauffeurs y Aspirantes. Un año después en 1921 surgió la revista Automóvil Comercio. Revista de la Industria y comercio del Automóvil en España. Y al año siguiente, en 1922, le tocó el turno a la publicación El Volante. Revista Ilustrada de divulgación técnica y profesional del automovilismo. Esta publicación, tal y como rezaba en su cabecera era el “Organo oficial de la Federación de Alquiladores de Automóviles de Barcelona y su Mutua Regional de Seguros (foto 11). En enero de 1924 apareció la revista El Mundo en Auto, de periodicidad mensual (foto 12), y en julio de 1925 nació la revista Automóvil. Publicación Oficial del Montepío de San Cristóbal Chauffeurs de Barcelona también mensual (foto 13).
A lo largo de toda la década y en los años previos a la Guerra Civil, el automóvil alcanzó en España una importancia significativa y el deporte automovilístico aún más. El circuito de Lasarte de San Sebastián se había convertido en un referente nacional e internacional de importantes pruebas automovilísticas. Desde 1923 hasta 1935, con la sola excepción de los años 1931 y 1932, en los que no se celebraron prueba alguna, se llevó a cabo en el circuito donostiarra la Gran Semana Automovilística. En él se celebraron los Grandes Premios de España de Automovilismo, así como el Gran Premio de Europa en el año 1926, situando la cita donostiarra en el gran protagonista español del automovilismo.
La expectación y el interés que despertaba el automóvil, en aquellos años, entre el público en general contribuyó al desarrollo y consolidación de este tipo de publicaciones, respaldadas por una afición ávida de noticias. Un público que no se conformaba con información de nuevas marcas y modelos, sino que también quería recibir más información acerca de las más prestigiosas y punteras marcas del momento como Bugatti, Delage, Amilcar, Peugeot, Salmson, Hisparco, o Hispano Suiza, entre otras. Por otro lado, los más famosos pilotos del momento se habían transformado en grandes ídolos, en ases del volante, Nuvolari, Enzo Ferrari, Benoist, Wagner, Bartolomeo Constantini, Jules Goux, Emilio Materassi, o los españoles, Joaquín Palacios, Oscar Leblanc, entre otros muchos, acaparaban en cada prueba los titulares de la prensa nacional e internacional. Toda la información, que se producía en torno al tema, traspasó el puro ámbito de la prensa especializada, alcanzando, incluso, una amplia repercusión mediática en la prensa de información general y por supuesto en toda la deportiva.
Año tras año, continuaron apareciendo nuevas cabeceras. En 1925, la marca Hispano Suiza inició la publicación de su revista francesa La Hispano Suiza Revue et Bulletin Technique, de la que se hacía una versión española en Barcelona. Se publicó desde 1925 hasta 1935, con una periodicidad bianual. Posteriormente, durante algunos años se publicaron algunos números que se titulaban simplemente La Hispano Suiza y en 1938 salió un único número de la Revista Técnica de Orientación Profesional de Hispano Suiza, Industria Colectivizada.
En 1927 le tocó el turno a la revista Motor Sport. Revista mensual del motorismo deportivo y a la revista Automóvil Industrial. Reseña quincenal del progreso de los transportes mecánicos defensa y estudio de ellos (foto14). Los escasos seis años transcurridos, en la década de los treinta, previos al estallido de la Guerra Civil española, también fueron testigos de la aparición de nuevas cabeceras. En 1930 lo hacía la revista mensual HP Revista Técnica Industrial de Automóviles Motorismo y Ciclismo (foto 15). Y en 1932, siguiendo los pasos de Hispano Suiza, la marca Ford dio luz verde a la publicación de una revista específica de su marca, la revista Ford, de estilo magazin incluía contenidos concretos de la marca y de sus productos, pero también artículos relacionados con el ocio, el turismo, etc. (foto 16). En 1934, el Automóvil Club de Valencia, puso en marcha su publicación mensual Rutas. En enero de 1935 se inició la publicación Autopistas desde Madrid. Y en abril de 1936, pocos meses antes del estallido de la Guerra Civil, se editó la revista Auto.
Por supuesto, junto a las revistas, hasta aquí reseñadas también se editaron, durante estos años, otras menos conocidas y de menor duración como Auto Nación, El Chauffeur Español, Autotécnica, etc., así como otras muchas repartidas por toda la geografía española, pero de difusión autonómica y local como la revista del Autoaeroclub de Galicia en 1930, o Auto-Gerunda. Órgano Oficial del Montepío S. Cristóbal, Chofers de Gerona y su provincia, en 1935, entre otras muchas. Tampoco debemos olvidar la existencia de otras publicaciones que eran traducciones de revistas extranjeras como El Automóvil Americano, pero todas ellas desaparecieron del panorama español con el estallido de la Guerra Civil.
Además del importante grupo de revistas que conformaron las revistas del automóvil, de aquellos años, existieron otras publicaciones y documentos de carácter no periódico, como los programas de pruebas, las guías, los álbumes, los anuarios, etc., cuyos contenidos dedicados por completo y en exclusiva al tema automovilístico aportan a la historia del automóvil una información muy valiosa.







 

07.03.2009 Carmen L. de Aguileta
 
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