GT by CitroënEl juego de Yamauchi
Todo empezó con un juego, el de Kazunori Yamauchi –director de Polyphony Digital–y las carreras de Gran Turismo. El caso es que la marca francesa creó conjuntamente con Polyphony el prototipo con el que ha hecho realidad lo virtual del juego, aunque el diseño halla sido obra del equipo de la marca: el exterior a cargo de Takumi Yamamoto, el interior de Andreas Stump bajo la supervisión de los responsables de diseño de Citroën, Jean-Pierre Ploué y Gilles Vidal. La amistad entre Yamauchi y Yamamoto permitió que se formalizase un acuerdo entre ambas empresas. Colocar al Citroën en el juego habrá sido una cuestión de negocio.
El GT by Citroën se presentó en el Salón de París del año pasado en medio de una espectacular puesta en escena. Podría haber sido el nuevo coche de Batman, o de Flash Gordon, o el último juguete que “Q” entregase a James Bond, pero el juego de Yamauchi dará quizás una publicidad igual o mayor en el mundo de la informática y los video-juegos, porque cualquiera puede descargarse una demo de Gran Turismo 5 Prologue y conducirlo.
Ha sido sin duda una inteligente acción de marketing que permite a Citroën publicitarse con un producto de vanguardia, al tiempo que demostrar las posibilidades de su departamento de diseño.
El coche real
El GT de Citroën se presenta a primera vista con un enorme volumen de formas aerodinámicas que convergen en diferentes planos con curiosa sintonía, donde un cuerpo central fusiforme se deja abrazar por una serie de carcasas envolventes que condicionan su aerodinámica. Por eso, los ángulos fotográficos son tan variados, y nos presentan un coche diferente en cada plano visual.
Las dimensiones son de 4,96 metros de longitud, 2,08 de anchura y 1,09 de altura, es decir, un tamaño para no pasar desapercibido. Las llantas de 21 pulgadas hacen todavía más impresionante su aspecto, y si abrimos las puertas en alas de gaviota, volvemos a tener otra visión espectacular. En la parte frontal, se incorporan unos LEDs de color azul que le dan un aspecto de misterio como los ojos de un felino en la oscuridad.
Si pasamos al interior, se acaba la simetría exterior. Un prominente y llamativo túnel central lleno de interruptores, gira hacia la izquierda, delimitando el espacio del conductor y acompañante. El volante, de color rojo, es plano por su parte inferior y pierde la curva del sector superior haciéndose recto en aras de la visibilidad, toda vez que el conductor va situado muy bajo. Todos los revestimientos son de cuero negro, y los asientos con una discreta forma de backet que sólo permiten cinturones de arnés.
El motor va situado en posición central, y se trata de un propulsor eléctrico alimentado por pila de combustible de hidrógeno.
Tras el Salón de Ginebra, algún responsable de la marca dejó entrever, que había posibilidades de que se realizase una serie reducida de 20 unidades que con bastantes posibilidades, tendrían alguna variación externa y una motorización que bien podría ser térmica o eléctrica. Como Citroën no tiene ningún propulsor de gran tamaño y cilindrada, tendría que recurrir a otra marca en cualquiera de los dos casos.
En mi opinión, y dadas las características del vehículo, la apuesta debería ser por el eléctrico, en la línea de vehículos como el Tesla.








