Yo me lo guiso yo me lo comoNunca dejaré de admirarme por la infinidad de cosas raras y originales que los amantes del automóvil pueden hacer, incluso sin que los demás nos enteremos. En este caso, una web americana era el soporte utilizado por Ken Imhoff para dar a conocer su curiosa experiencia. El caso que les voy a contar es el de un norteamericano de Wisconsin que un buen día de 1985 quedó prendado de un Lamborghini Countach que vió en la película “Cannonball Run” protagonizada por Farrah Fawcett y Adrienne Barbeau. Se trataba de un Countach LP 400S rojo que apenas aparecía brevemente en una escena acelerando a toda velocidad.
“Me pasé los siguientes cinco años pensando cómo iba yo a construirme uno…” afirmaba Ken Imhoff como quien está pensando en hacerse un carro de bolas.
El caso es que su propio padre le dio ánimos para ello al decir que “cualquier cosa que puedas hacer, ¿para qué la vas a comprar?”. Y dicho y hecho. Ken se puso manos a la obra, toda vez que dinero para comprar el Countach no tenía.
Primero pidió dinero prestado a la que iba a ser su futura esposa, y con la que después se casó, para adquirir una máquina de soldar aluminio con el que fabricaría la carrocería. El lugar elegido para el proyecto iba a ser el sótano de la casa, puesto que el garaje no era adecuado y ocuparía el sitio de los coches de la casa. Así que preparó el sótano, instaló calefacción, ante la dureza de los inviernos de Wisconsin, se hizo con la herramienta adecuada y utensilios y se puso manos a la obra.
Entre otras anécdotas de su relato, Ken comenta la buena disposición del vecindario, que le perdonaba el ruido, los humos que salían por la ventana del sótano de su casa y las interferencias en sus antenas de televisión cuando utilizaba la máquina de soldar aluminio.
Para este proceso tuvo que tomar algunas lecciones de un experto en soldadura de aluminio, que le aconsejaba practicar mucho antes de comenzar.
Pasaban los años, y el Countach tomaba forma lentamente. La carrocería la hizo en chapa de aluminio, y el chasis en estructura tubular. Para la mecánica, Ken adquirió un motor V8 de Ford, provisto de carburadores Weber 48 IDA, toda vez que un motor original Lamborghini era inalcanzable y le acopló una caja de cambios ZF de cinco velocidades y el eje trasero transaxle procedentes de un De Tomaso Pantera.
Naturalmente hacían falta algunas piezas originales de Lamborghini que sí adquirió, como los pilotos, parrillas, anagramas, etc. que le darían un mejor aspecto final y total credibilidad.
Las llantas, eran de la marca BBS de 12x16 pulgadas detrás y 10x16 delante calzadas con neumáticos Hooiser.
Desde el visionado de Cannonball Run habían pasado 17 años, y el Lamborghini estaba terminado, pero había un pequeño problema: ¡cómo iban a sacarlo del sótano!
Así que no hubo más remedio que derribar uno de los muros y hacer una rampa de tierra para sacarlo. Finalizado el “alumbramiento” el muro volvió a ponerse en su sitio, y el Lamborghini pasó a ocupar su plaza en el garaje de los Imhoff.
Las fotos que acompañan este reportaje nos muestran el Lamborghini totalmente rematado, y la secuencia acaecida el día en que la pala mecánica derribó el muro del sótano de Ken para extraer su joya.
No sabemos lo que le costó a Ken su coche, pero si no consideramos la mano de obra empleada (unos miles de horas), bastante menos de los 100.000 dólares que costaba un Countach de la época.
Lo único que no se puede entender de toda esta historia, es por qué este buen hombre de Wisconsin no pintó su Lamborghini Countach de color rojo, ya que había sido el origen de toda esta fantástica locura tras el visionado de la película.
Via info: Jalopnik








