Tren azulLa carrera del Bentley y el tren azul
Bentley ha puesto recientemente en el mercado un vehículo de la gama Arnage, que han denominado “Blue Train”. Para quienes no conocen la leyenda de ese nombre les recomendamos leer este reportaje que explica el porqué de esa decisión de la marca británica al rescatar una epopeya única propia de los años y de las personas que vivían en aquella época: los años 30 del siglo XX, irrepetible en nuestros días.
Para conmemorar el 75 aniversario de una gesta singular protagonizada por un Bentley, la marca británica que en los años treinta estaba en el candelero gracias a sus victorias en las 24 Horas de Le Mans, ha decidido poner en el mercado recientemente una versión de su modelo Arnage, denominada Blue Train. La epopeya protagonizada por su entonces piloto oficial Woolf Barnato, desafiando al Tren Azul, –convoy que hacía el trayecto Cannes-Londres–, fue semejante a la que Fileas Fogg tuviese años antes en la mente de Julio Verne, en su famosa novela “La vuelta al mundo en 80 días”.
En Internet hay suficiente información sobre el caso, en diversas páginas y con algunas contradicciones o datos diferentes, pero podemos hilvanar la verdad.
El desafío empezó a gestarse en un yate en la bahía de Cannes, entre un grupo de amigos en distendida charla. Salió el tema del Tren Azul y lo que tardaba en llegar a Londres, y Barnato se mostró decidido a apostar 100 libras (otros dicen que la apuesta fue de 200 libras) ante la concurrencia, de que sería capaz de ganar al tren con su coche; es más, le daría ventaja, él llegaría a Londres antes de que el tren entrase en la estación de Calais. La salida iba a tener lugar el 13 de marzo de 1930 desde el café Carlton de Cannes. Una llamada a la estación, confirmó que el Blue Train acababa de salir a las 17:45’ en dirección a París. A las 17:54’ Barnato y su amigo Dale Bourne partían en su Bentley aparcado a la puerta, un Speed Six carrozado por Gurney Nutting&Co, a cazar al Blue Train.
El primer repostaje de combustible lo realizaban en Aix-en Provence (a 160 Kms de Cannes), el siguiente en Lyon ya de madrugada. La siguiente parada estaba pactada con un camión cisterna que les esperaba en Auxerre, ya que las gasolineras estaban cerradas. Por un malentendido en el lugar de cita, perdieron varios minutos buscando al camionero. La ruta continuaba hasta París, pero la fuerte lluvia y la niebla, retrasaban considerablemente a Barnato. El Blue Train llegaba a París con 45 minutos de ventaja, pero todavía tendría que cumplimentar la parada y el lento recorrido circunvalando la capital francesa antes de enfilar hacia Calais.
Barnato apretaba al Speed Six, capaz de alcanzar casi los 190 km/h, pero todavía tendría que perder unos minutos en sustituir un neumático a causa de un pinchazo. Si volvía a ocurrir perdería la apuesta, porque ya no quedaban más ruedas.
El Speed Six, llegaba a Bulogne-sur-Mer, en la costa francesa a las 10,30 de la mañana, un poco más allá, en Calais, les esperaba el barco que les permitiría cruzar el estrecho. Eran las 15,20 cuando Barnato pasaba frente al reloj de Victoria Station en Londres, y a las 15,30 el Bentley estaba aparcado a la puerta del Royal Automobile Club, tras fichar en el Conservative Club de St. James Street que daba fé de la hora.
El Blue Train llegaba cuatro minutos más tarde a Calais, y cuatro horas después entraría en Victoria Station en Londres.
Barnato y Dale habían ganado la carrera al Blue Train.
La historia posterior
El Bentley Speed Six, fue vendido después de la carrera a Hugh Harben por 345 libras, que a su vez lo vendió años después a un desconocido, y posteriormente acabó en manos de un multimillonario de Seatle (Washington), Bruce McCaw en 1984.
El millonario McCaw, muy aficionado a los Bentley y sabiéndose poseedor de un coche único, decidió recabar más información sobre el Bentley Speed Six de Gurney Nutting. Para ello, la persona adecuada era Michael Hay, un meticuloso coleccionista y restaurador de Bentley. Michael Hay, investigó en los archivos de la marca, encontrándose con la sorpresa de que el chásis HM2855 del Speed Six, no había sido construido hasta el 21 de mayo de 1930, de forma que difícilmente habría podido hacer la carrera con el Blue Train el 14 de marzo.
Tras analizar pormenorizadamente diversa documentación, Michael Hay llegó a la conclusión de que el chasis utilizado por Barnato era el de un Speed Six BA2592, pero cuya carrocería no era el Coupé de tres plazas de Gurney Nutting, sino una Weymann de cuatro puertas realizada por HJ Mulliner. A la sorpresa siguió el desafío de encontrar el verdadero Speed Six de Barnato. Finalmente, tras arduas averiguaciones, el coche aparecía en dos partes. Por un lado el motor, caja de cambios y chásis al que le habían instalado una carrocería tipo Le Mans, y por otro la carrocería que había utilizado Barnato en su apuesta y que estaba en manos de un coleccionista aficionado.
El caso es que la verdad de la historia se hace pública en agosto de 2001 en el Concurso de Elegancia de Pebble Beach, cuando el millonario Bruce McCaw decide llevar sus dos Speed Six al concurso. Por un lado, el Speed Six auténtico, con su recuperada carrocería Mulliner, y el Speed Six Gurney Nutting que nunca había ganado al Blue Train.
Hoy, el Speed Six vuelve a estar de actualidad, porque como les decía, Bentley ha querido rememorar la leyenda de Barnato y el Tren Azul con la producción de una serie limitada de su moderno Arnage que lleva el apellido Blue Train.
¿Quién era Barnato?
Woolf Barnato, a quien sus amigos llamaban “Babe”, había nacido en Sudáfrica. Capitán del ejército de Su Majestad y piloto de carreras, Barnato había ganado las 24 Horas de Le Mans en 1928 con Bernard Rubin, en 1929 con Tim Birkin, y volvería a ganar tras la apuesta del Blue Train en junio de 1930 con Glen Kidston.
En esa época, Barnato ya era presidente de la compañía Bentley, y él mismo participó en la realización de la carrocería del Speed Six. Era sin duda el alma mater de la empresa de William Owen Bentley.
Su enorme fortuna desde niño –se quedó huérfano a los dos años de edad– provenía de su padre Isaac Barnett, un judio que había llegado a hacerse con la mina de diamantes de Kimberley y había cambiado su apellido de Barnett por Barnato, nombre de guerra artístico en su juventud londinense antes de emigrar a Sudáfrica.
Posiblemente la razón de que se creyese que Barnato había conducido el Speed Six Coupé de Gurney Nutting, es que se trataba del vehículo que más utilizaba entre varios Bentley que tenía. En aquella ocasión, no fue así, pero se dio por hecho que Barnato había usado ese coche. La historia ha vuelto a su lugar correcto gracias a Bruce McCaw que con su interés acabó por descubrir la verdad de aquella deliciosa aventura y sus protagonistas.
Para entender mejor el mérito de la historia, hay que situarse en el contexto de aquella época, con carreteras infernales, llenas de baches y curvas que Barnato tuvo que hacer de un tirón y conduciendo sin parar casi 24 horas para recorrer los 900 kilómetros que separan Cannes de Londres.
Actualización de texto por Rafa Cid (2006)






