Tras la muerte de Giovanni AgnelliLuto en Fiat
Su vida, ligada desde mediados del siglo XX a la de su marca, ha sido también parte del automóvil y el automovilismo italianos. De modo indisociable, el avvocato, Fiat e italia constituyen además una parte importante de la historia del automóvil con mayúsculas.
En una ocasión tuve la oportunidad de hacer un recorrido por las calles de Turin (Torino) formando parte de una comitiva de invitados, que con motivo de la presentación mundial del Fiat Bravo y Brava, íbamos a ser testigos de cómo el pueblo italiano tenía pasión por el gran capo de la Fiat, Giovanni Agnelli, el Avvocato.
Unos cuantos periodistas marchábamos a algunos metros detrás de la cabeza de la comitiva, donde Gianni Agnelli y su hermano Umberto, acompañados de sus respectivas esposas eran aclamados metro a metro y paso a paso mientras nos dirigíamos a un teatro donde iba a tener lugar una representación musical que formaba parte de los actos protocolarios y de celebraciones en que la ciudad de Turin estaba implicada desde hacía días. Ante el escenario de aquella hermosa avenida y la ambientación creada por el público, no pude evitar evocar una de esas películas de romanos en las que algún emperador era aclamado y vitoreado por la multitud que pronunciaba su nombre: ¡Avvocato, Avvocato...! No me esperaba nada igual, y nunca me imaginé que algo así pudiese suceder con un personaje que no fuese cantante, torero o futbolista.
Así es como puede entender muchas cosas de las que Agnelli fue protagonista, de su empresa Fiat, y de la propia Italia.
El abuelo
Giovanni Agnelli nació en Villar Perosa en 1866, entrando en 1884 en la escuela militar, de la que salió en dos años subteniente de caballería, empleo que abandonó al poco tiempo para dedicarse a los negocios de la familia. Conoció a Ceirano, un fabricante y reparador de bicicletas que se reunía con algunos aficionados en el Café Burello, más conocido como La Pantalera (en piamontés, toldo). Giovanni Battista Ceirano tenía entre otros colaboradores a Vicenzo Lancia, Felice Nazzaro y Aristide Faccioli, que posteriormente también han sido personajes notorios del automóvil. Ceirano ya tenía en cartera un vehículo llamado Welleyes. Pero Ceirano y sus colaboradores no tenían una idea ambiciosa como Giovanni Agnelli, que en cuanto entró en contacto con aquel grupo que fraguaba la fabricación del primer automóvil italiano, tomó las riendas del negocio que se bautizó con el nombre de Fabbrica Italiana Automobili Torino (FIAT) que nacía el 1º de julio de 1899 con un capital de 800.000 liras, y que fabricaría su primer vehículo, el 3,5 CV ese mismo año.
Al año siguiente, en 1900 Fiat inauguró su primera fábrica en Corso Dante, con 35 operarios y una fabricación de 24 coches, pero la producción en masa se produciría en 1923 cuando se inauguró en Turín la fábrica de Lingotto, y posteriormente en 1939 la de Mirafiori. Este era el imperio que a su muerte en 1945, dejaba Giovanni Agnelli a su nieto Gianni.
El Avvocato
Su sobrenombre proviene de sus estudios como letrado, profesión que evidentemente nunca ejerció.
Giovanni (Gianni) Agnelli, nieto del fundador de la marca Fiat nació en Turín en 1921, y como su abuelo también tuvo inicios en actividades militares. Siendo joven tuvo que ir al frente ruso en la Segunda Guerra Mundial, y después a Túnez. Cuando finalizó el conflicto obtuvo su licenciatura, y en 1943 entró a formar parte del Consejo de Accionistas. En 1963 era nombrado administrador delegado y poco después en 1966, presidente, cargo que ejerció hasta hace poco, cuando se le nombró presidente honorario.
Si Giovanni Agnelli, (abuelo) tuvo el gran mérito y la visión de futuro de promover el nacimiento de Fiat como fábrica de automóviles e iniciar el negocio en Italia, su nieto Gianni Agnelli fue el que la lanzó desde mediados del siglo XX convirtiéndola en una multinacional y añadiendo al negocio de los automóviles el de seguros, bancos, química, aeronáutica, metalurgia, medios de comunicación, robótica e incluso la del fútbol (era propietario de la Juventus) y la política, pues fue senador y luego vitalicio en el cargo desde 1991.
Agnelli fue el responsable de la adquisición en 1969 de Lancia S.p.A, y de Alfa Romeo en 1986. Ferrari desde 1969 era un 50% de Fiat, y a la muerte del comendatore Enzo Ferrari, del 90% de la misma. La Scudería Ferrari le debe a la afición de Agnelli el lugar alcanzado en el automovilismo, recogiendo el testigo dejado por Ferrari y situando a esta marca como la más conocida y popular del mundo.
Al haber fallecido sus dos posibles herederos, su hijo Edoardo y su sobrino Giovanni Alberto, ahora seguramente será su nieto John Elkann el que le sustituya, y ojalá tenga los mismos aciertos que también como nieto tuvo su abuelo.
Gianni Agnelli pasa así a formar parte de la historia de Fiat, de Italia y del Automovil, con mayúsculas.
(Gianni Agnelli falleció el 24 de enero de 2003)






