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En el circuito Enzo y Dino Ferrari
El náufrago de Imola
Aunque parezca mentira una pequeña parte del circuito de Imola es de un particular. El señor Ferri se quedó encerrado en su finca cuando despues de expropiarlo para construir la pista no quiso vender su parcela. Ahora entra y sale de ella a traves de un túnel bajo la pista.
La familia Ferri vivía en una gran propiedad a las orillas del río Santerno que pasa por Imola. El circuito les cortó en dos la propiedad cuando en 1950 se iniciaron las obras que remataban en 1953. Ellos se quedaron en la parte interior a la pista, y otra parte de la propiedad en el exterior. La dificultad del acceso y la baja operatividad de la zona externa por su cercanía a la pista, les empujó a vender al propio circuito la propiedad externa, pero la interna, a pesar de los muchos intentos de la organización no quisieron venderla. Y ahí siguen.

Ahora el propietario es el hijo de la familia, Gaetano Ferri, al que hemos conocido en una reciente visita al circuito. Curiosamente, esta es una historia que apenas conocen los aficionados al automovilismo, toda vez que no se habla de ese tema, y la propiedad del señor Ferri disfruta y participa del Gran Premio, con la única diferencia de que su parcela la explota él.
En la pequeña charla mantenida a través de la verja que separa ambas propiedades, Gaetano Ferri nos confesaba que él alquila a una empresa de Imola su propiedad, y que esta empresa instala carpas y zonas hosptality por las que cobra al público. Ferri también alquila una grada que permite instalar al propio circuito.
Y allí está feliz. Con toda esa gente que viene cada año (unos miles de personas, ya que su propiedad debe andar por los 20.000 metros cuadrados).

Gaetano Ferri es un hombre amable y cordial. Enseguida que nos identificamos como periodistas, nos animó a entrar y a tomar un vaso de vino de su bodega. Cuando le dijimos que no estaba en el programa la parada y que teníamos que seguir, se fue a la casa y trajo dos botellas de vino para que las consumiésemos en el viaje.
Allí se quedó Gaetano Ferri con su bonito perro blanco que también nos vino a saludar. Allí, en su casa de Imola, en una isla, como un náufrago en un mar de rugidos de miles de caballos rodeado de asfalto y de alambradas

01.06.2002 Rafa Cid
 
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