Ferrari 456 GT Venice
El sueño de Aladino
Esta serie de Ferrari 456 GT, de volante a la derecha y carrocería especial, ha sido construida para un miembro de la familia real de Brunei. Compuesta por cabriolets, berlinas de cuatro puertas y familiares, la gama Venezia ha intrigado a los entusiastas de la marca desde que fueron avistados por vez primera a finales de los años noventa. Como sucede con muchos de los coches propiedad de los diversos miembros de esta familia, sólo se ven en público muy de cuando en cuando, así que cuando tuvimos la oportunidad de acceder no a uno, sino a dos unidades de esta escurridiza serie “Venezia”, no dudamos en aprovechar la oportunidad. El origen del apelativo “Venezia” o “Venice” es, por cierto, uno de los misterios de esta serie de coches que aún no ha sido resuelto. Todos las unidades salieron de la fábrica de Maranello como modelos 456 GT de serie, y fueron convertidos a sus especificaciones actuales en las instalaciones de Pininfarina, en Turín. Es imposible siquiera aventurar cuánto costó este trabajo, pero si hacemos caso al estándar de acabado, que es ejemplar, no fueron precisamente baratos. Aunque no hubo oportunidad de probar el cabriolet en carretera, un paseo por Londres con el station wagon mostró que estaba ensamblado de manera excepcionalmente sólida, sin traqueteos ni crujidos que interfirieran con el sordo rugido del V12 de 5,5 litros de serie. Aunque el número de chasis indica que son de especificaciones 1995, su construcción tuvo lugar durante 1996. Ambos coches portan cajas de cambio automáticas de tres relaciones, que tienen una palanca de cambios y puente de recorrido diferente a la del 456 GTA presentado por Ferrari en 1996. La palanca tiene un pomo esférico de aluminio en vez del tirador en T que es normal en el 456 GTA, mientras que el puente de cambio tiene ranuras, en vez de ser un movimiento recto como el del modelo estándar.
456 Station Wagon (familiar) 
Número de bastidor:103190. Si alguna vez hubo un modelo que pedía a gritos que entrara en producción debió de ser éste.
Pero hace muchos años Ferrari dijo que nunca construirían un coche de cuatro puertas... aunque seguro que este sublime invento les habrá dado qué pensar. Estéticamente la transformación funciona increíblemente bien, resaltando quizá las líneas del coupé original. A pesar de tener 200 milímetros extra en la batalla, el coche tiene tal fluidez de líneas que goza de un aspecto maravilloso visto desde cualquier ángulo: apenas se nota la presencia del par extra de puertas.
De los montantes de parabrisas en adelante es un 456 GT estándar, aparte de la pegatina de pintura de Pininfarina en vez de una de Ferrari. Según esta pegatina, el coche está pintado en “Forest Green”, código de pintura PIN 501. Para aumentar el espacio del habitáculo y permitir la incorporación de cuatro puertas (todas ellas equipadas con luces de aviso en su perfil posterior) por detrás del parabrisas se han añadido 200 milímetros a los largueros del bastidor. La carrocería fluye suavemente hacia la sección de cola, casi vertical, que entre los pilotos traseros de serie muestra un portón, abisagrado en la parte superior y rematado en su parte superior por un alerón en materiales compuestos. El portón, equipado con un limpiaparabrisas, se suelta de forma electrónica accionando el interruptor de apertura del maletero, situado en la consola central estándar. Todos las lunas son de cristal tintado que se funde bien con la pintura verde oscuro, resaltando la suavidad de las líneas.
Dentro hay nuevos asientos delanteros y traseros. Los delanteros tienen reposacabezas montados en un único soporte lateral situado en su cara exterior. Los asientos delanteros también se activan electrónicamente, como en el modelo de serie, pero en los coches transformados los botones de control están situados en las puertas e incorporan un interruptor de memoria de reglajes con posibilidad de almacenar tres posiciones distintas. La configuración del salpicadero es la del 456 GT estándar, aparte del añadido de un interruptor para activar el limpiacristales trasero, montado en el canto del rodillo del salpicadero, justo por debajo del la rejilla de ventilación derecha. El asiento trasero es fijo y lleva un reproductor de CD adosado a su parte posterior, detrás de un panel enmoquetado situado en el maletero. En el maletero, también enmoquetado en negro, hay paneles abisagrados en cada paso de ruedas trasero que cubren unas pequeñas guanteras. En el lado derecho también ocultan el tirador de emergencia de la portezuela del depósito de gasolina. La rueda de repuesto va guardada debajo del piso del maletero. Interior, asientos y tapizados están cubiertos de cuero verde, con un guarnecido de techo entero en cuero negro y alfombrillas de lana negra.
Por cierto, no se molesten en copiar la matrícula para su base de datos: para la sesión fotográfica se utilizó una placa ficticia.
Este Ferrari 456 GT Station Wagon forma parte de un puñado de vehículos transformados en Pininfarina por encargo de Ferrari. Esta serie fue diseñada, desarrollada y fabricada para un especialísimo cliente (el Sultán de Brunei), que encargó cada coche en varios colores. Entre las variantes Venice (Venezia) también hay un Cabriolet (ver este mismo reportaje), una berlina de cuatro puertas y otro Station Wagon de tres puertas. Del Station Wagon existen, supuestamente, siete unidades.
Ferrari 456 GT Cabriolet
Su número de bastidor es 104023. Al igual que en el familiar, de montantes de parabrisas en adelante el coche es un 456 GT de serie, excepto por la pegatina de código de pintura de Pininfarina situada bajo el capó, que de nuevo anuncia que es Forest Green código 501.
El descabezamiento de la carrocería se ha llevado a cabo de manera extremadamente profesional. El techo del coupé se ha reemplazado con una capota de accionamiento electrónico que, en posición plegada, queda escondida bajo un panel de metal del mismo color de la carrocería. Para abrir o cerrar la capota sólo es necesario pulsar un botón. Su proceso de despliegue es prácticamente idéntico al de la del 360 Spider —la cubierta de metal se abre automáticamente para permitir que los motores eléctricos eleven y desplieguen la capota antes de bloquearse automáticamente en el marco del parabrisas. Por desgracia, la batería del coche estaba descargada cuando se hicieron las fotos, lo que impidió obtener imágenes de la capota en posición desplegada. Con todo, la razón de ser de los cabriolets es la conducción al aire libre, y, normalmente, se los diseña para que ofrezcan su mejor aspecto con la capota plegada.

Aparte de retirar la parte de carrocería correspondiente al techo, el otro gran cambio presente en este 456 es el tratamiento de la trasera. Como puede verse en las fotografías, es totalmente diferente al coupé de serie, con una línea de cintura trasera más baja que incorpora una tapa de maletero ligeramente ahuecada entre ambas aletas. Al bajar la línea de maletero se puede colocar una tercera luz de freno que abarca toda la anchura del canto delantero de la tapa y sólo resulta visible cuando está funcionando. La configuración de los intermitentes y luces traseras es a la vez tradicional e inusual: tradicional en el sentido de que Ferrari usa siempre luces circulares gemeladas, e inusual el modo en el que van enrasadas muy profundamente en los paneles de los guardabarros. Esto significa que los guardabarros tienen una doble curvatura por encima de la parte superior de las luces, lo que da una impresión ligeramente “retro”, pero agradable: es bonito ver la libertad de diseño cuando no se tienen las limitaciones económicas de la producción en serie. Es evidente que los coches se diseñan para llevar placas de matrícula, y éste es un ejemplo de porqué se añadió una ficticia al Station Wagon antes de la sesión: sin ella, las fotos del cabriolet parecen mostrar una superficie pintada muy aburrida en la trasera.
Dentro del coche se utiliza el mismo sistema para los asientos delanteros que en el Station Wagon, con reposacabezas de sujección monobrazo. Los asientos tienen controles electrónicos, con memoria para tres ajustes, situados en un panel de interruptores colocado en la puerta, como también sucedía en el Station Wagon. Tapicería y guarnecidos son de cuero verde, mientras que la parte superior del salpicadero es de cuero negro mate y las alfombrillas son de lana negra.
Tras ser fotografiado en Inglaterra, el cabriolet ha encontrado un nuevo hogar en los EEUU.






