Capítulo II
Conozca Galicia
La Coruña: tierra de contrastes
Hay un dicho popular que dice de La Coruña, la ciudad donde nadie es forastero, por el carácter abierto y amable de sus habitantes.
Situada al noroeste de la comunidad gallega, con 7.876 km2. El clima de la provincia de La Coruña, es templado y húmedo de tipo atlántico, la vegetación se caracteriza por su bosque, por estar constituido de pinos, robles, arces y tilos. En las riberas hay chopos, álamos y abedules. La costa es sumamente recortada y la característica que le da su fisonomía particular son las rías, conocidas como rias altas.
En cuanto a las comunicaciones, las principales vías son la autopista A-9 que enlaza La Coruña con Santiago de Compostela, Pontevedra y Vigo, la N-VI que comunica La Coruña con Lugo, una completa red de carreteras que llevarán al viajero por la ruta que escoja para conocer esta bonita provincia. La costa brava alterna con las playas, destacando Estaca de Bares, el Cabo Ortegal y el de Finisterre. Sus principales rías son La Ría de Ferrol, Ares, Betanzos, Corcubion y la de Muros y Arosa. Más al norte se abren otras dos rías que no se deben olvidar, la Ria de Cedeira y la de Ortigueira . La Punta de Estaca de Bares, inicia el litoral coruñés, que termina en la ría de Arosa.
La Ría de Ortigueira es para muchos la más bella de las Rías Altas con deliciosas formas y colores y La Ría de Cedeira está configurada por la playa de Villarrube .
Entre las rías de Cedeira y Ortigueira se alza la Sierra de la Capelada, donde se celebra un famoso “curro”, para marcado y rapado de caballos salvajes. Colgado en los acantilados, merece una visita el Santuario de San Andrés de Teixido, a donde “irá de morto o que non foi de vivo”. La sierra se adentra en el mar formando un impresionante promontorio, el Cabo Ortegal.
La Ría de Ferrol fue considerada durante siglos el mejor puerto natural de Europa. Ferrol, es una hermosa población de gran tradición naval, en la que destaca el bonito Casco antiguo. Las grandes playas ferrolanas se encuentran fuera de la ría, de cara al mar abierto: Doniños, San Xorxe y Santa Comba, alrededor del Cabo Prior y luego el inmenso Arenal de Valdoviño .
Las Rías de Ares y Betanzos son más apacibles y juntan sus aguas en el tramo final. Los dos principales núcleos de población son Betanzos y Puentedeume. Betanzos conserva un interesante núcleo monumental de trazado medieval. Merece la pena acercarse a dos parajes de gran belleza natural: Chelo y A Espenuca. En A Espenuca se puede admirar la deliciosa Capilla de Santa Eulalia, magnífica muestra del románico rural gallego. Puentedeume, es una ciudad monumental de histórico pasado. Además de las dos magníficas playas de Miño y Cabanas, hay un rosario de calas y pequeños arenales. Adentrándose en la frondosa cuenca del río Eume y disfutando de la belleza de las Fragas del Eume se llega al Monasterio de Caaveiro. En la cima del monte Breamo, dominando las rías se alza una de las más originales iglesias románicas de Galicia .
Y la Ría de la Coruña, considerada por algunos como el punto de partida ideal para un recorrido por las Rías Altas. La ciudad de La Coruña, capital provincial en la que es visita obligada la Torre de Hércules, el único faro romano que sigue prestando su función desde hace dieciocho siglos. También es interesante en esta alegre capital la “ciudad vieja” con templos, palacios y murallas medievales y el conjunto formado por los Cantones y el Paseo de la Marina, con las famosas galerías que le dieron el apodo de “Ciudad Cristal”. El entorno paisajístico de La Coruña tiene un singular encanto, especialmente en la Zona de As Mariñas, entre esta ciudad y la de Betanzos. Dentro de ella se distinguen As Mariñas dos Condes y As Mariñas dos Frades. Cerca está la Fraga de Cecebre, extraordinario bosque atlántico de las Rías Altas.
Para los deseosos de soledad y para los amantes de la naturaleza pura, encontrar bonitos lugares retirados, playas casi solitarias y paisajes agrestes, es posible en la “Costa de la Muerte”, nombre desafortunado para muchos, pero del que es merecedora por los numerosos naufragios habidos, situado entre el cabo de San Adrián, en Malpica, y el de Finisterre.
La carretera de La Coruña a Finisterre es el eje utilizado para cualquier recorrido por la “Costa de la Muerte”. De ella arrancan las rías que son siempre citadas con los nombres de las dos villas que las enmarcan, las Rías de Corme y Laxe más próxima a La Coruña y las Rías de Muxía y Camariñas cercanas a Finisterre. La Punta Roncudo, con un sencillo faro y las dramáticas “cruces dos percebeiros” marca uno de los extremos de la “Costa de la Muerte”. En el fondo de la Ría se esconde la villa de Ponteceso. En Laxe, el Dolmen de Dombate y el Castro de Borneiro son monumentos dignos de ser conocidos. Entre Laxe y Camariñas vuelve a embravecerse la costa. Los Penedos de formas caprichosas, ofrecen un paisaje inusitado donde se encuentran poblaciones pesqueras como Camelle. Un camino conduce al Sitio Natural de Interés Turístico de Cabo Vilán. En la Playa de Trece el mar hizo subir la arena hasta la cima del monte. De nuevo vuelve la calma en Camariñas, donde las “palilleiras” tejen con increíble habilidad sus famosos encajes. En el estuario del Río Grande de Porto, Cereixo conserva un interesante Conjunto Monumental formado por la Iglesia románica de Santiago y las Torres de Cereixo. En Moraime hubo un antiquísimo monasterio del que se conserva la iglesia románica del S. XII. En Muxía, el culto a la piedra en el Santuario de Nosa Señora da Barca es uno de los más concurridos de Galicia, junto a él, la Pedra de Abalar.
Siguiendo la costa se llega a la Ría de Corcubión, en Corcubión hay un pintoresco barrio declarado Conjunto Histórico-Artístico, con las playas de Sardiñeiro y Langosteira
En Fisterra se conserva una interesante parte antigua alrededor de la Plaza Ara Solis .
Pero estando el visitante en esta provincia no debe dejar de acercarse a la ciudad de Santiago de Compostela, sede del Gobierno de la Comunidad Autónoma de Galicia y punto de destino de peregrinaciones a la Tumba del Apóstol Santiago, que constituye una arraigada tradición europea desde la época medieval y Declarada Patrimonio Artístico de toda la Humanidad. En ella se debe visitar la Catedral, con su famoso Pórtico de la Gloria, el Hostal de los Reyes Católicos, el Palacio de Fonseca, la Casa da Parra, San Martiño Piñario, su alameda y sus calles estrechas con soportales llenas de estudiantes durante el curso universitario..
Volviendo a la Costa están Las Rías de Muros y Noia y La Ría de Arosa, las cuales cuentan con localidades no menos importantes como Noia, Padrón, Melide, Puentedeume, Ribeira, Carballo, Ordes, Monfero, Poboa do Caramiñal, Sada, Teo, etc.
El aficionado al turismo activo, cuenta en esta provincia, con magníficos arenales que junto con las rías, permiten realizar diversos Deportes Náuticos y Acuáticos, como la Vela, el Wind-surf, la Pesca deportiva y fluvial. Las tierras de interior aportan con su flora y fauna Cotos de Caza y rutas para hacer Senderismo, ir en bicicleta o a caballo.
Las fiestas más destacadas son: la de la Virxen da Barca en Muxía, el Entroido o carnaval, la Semana Santa en Ferrol y en Fisterra, la Feria del Encaje en Camariñas, la Muestra de Alfarería de Buño, “Feira do Queixo” de Arzúa, “Feira do Grelo” en As Pontes de García Rodríguez , “Curro da Capelada” en Cedeira, “Festa dos Caneiros” en Ferrol y las Fiestas en honor de Santiago Apóstol en julio, además de otras muchas celebraciones a lo largo de todo el año en todos los municipios de la provincia.
La gastronomía, de la provincia, seduce con mil sabores que se reparten en numerosos platos: empanadas de “xoubas”, pulpo, vieiras o zamburiñas, el caldo, el cocido, las caldeiradas, el marisco, los pimientos de Padrón, pescado, delicioso marisco, carnes, zorza y los postres como el arroz con leche, típico de Ferrol, las filloas y rosquillas, la “Tarta de Santiago”, los melindres, etc.
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